domingo, 11 de marzo de 2012

Seminario sobre Derechos Humanos en Túnez


Más o menos por el mes de septiembre, tuve esta conversación con el coordinador de mi organización:
-          ¿Tienes el pasaporte en regla?
-         
-         Hay un proyecto en Túnez, ¿Te gustaría ir?
-         ¡Sí!
Después, pasaron varios meses y todo parecía producto de mi imaginación porque nunca se sabía nada nuevo de este tema. Finalmente, algo se supo. Este seminario tuvo lugar el pasado mes de febrero y me acompañó Ana.
El día 20 salimos de Lefkada hacia Atenas donde nos tocó pasar la noche en el aeropuerto. Allí, tras correr a Mc Donalds y comer como si no hubiésemos comido nunca, buscamos algún sitio “cómodo” donde poder “dormir” un poco. Tras once horas en el aeropuerto y con un dolor de cuerpo terrible, finalmente cogimos el avión a nuestro destino. Llegamos a Túnez y, tras una necesaria gran siesta, tuvimos el primer contacto con el resto de participantes.


El título del seminario era “Education for Human Rights for Young people” y, en él, participaron asociaciones de países como Italia, Francia, Marruecos, Egipto y Túnez. Sabíamos desde antes de llegar que el tema serían los Derechos Humanos y las maneras de educar o concienciar a la juventud para su defensa y reconocimiento. Pero, lo que no teníamos tan claro era que eso lo íbamos a hacer a través de teatro. Más bien, se trataba de utilizar la técnica del "Teatro del oprimido". Concretamente, representamos dos tipos de teatro del oprimido: 'Teatro foro' y 'Teatro Imagen'. A grandes rasgos, la primera se basa en representar una situación con un personaje que sufre opresión y se hace partícipe al espectador de la obra. El público puede convertirse en protagonista de la acción dramática y cambiar el trascurso de la historia. En la segunda variante, los actores tratan de crear una imagen quieta, una foto, que represente una situación de opresión. El público tiene la opción de cambiar la posición de los actores (que son estatuas) para crear su propia imagen sobre el tema en cuestión.
El único contacto que he tenido con el teatro en mi vida se remonta a mi época de estudiante de primaria. Por eso,  tanto Ana como yo decidimos que lo mejor era estar en el grupo que representaría el teatro imagen ya que no teníamos que hablar, ni movernos ni actuar. Las representaciones de ambos teatros los hicimos en una calle de Sidi Bou Said, uno de los pueblos más turísticos de la zona. 
Esta fue la imagen sobre la familia que hicimos en un inicio y que la gente fue cambiando en varias ocasiones para crear una imagen “ideal” sobre la familia.


Un día antes de la actuación en Sidi Bou Said, volvíamos en tren de preparar la imagen que representaríamos al día siguiente. De pronto, alguien tuvo la idea de, espontáneamente, hacer la imagen en el vagón para ver cómo respondía la gente. Esta es una foto de ese momento.


La verdad es que me sorprendió muchísimo la buena disposición de la gente a participar con nosotros y la actuación fue un éxito. Si queréis conocer un poco más sobre esta técnica teatral y sobre la experiencia en este seminario, podéis escuchar el programa de radio que Ana y yo preparamos para Orange R@dionet con entrevistas a varios participantes. Aviso, es en francés.
Aunque el seminario se acabó el día 26, la delegación griega (formada por dos españolas y una griega) disfrutamos de tres días más en Túnez. Nos trasladamos desde el hotel La Goulette al centro juvenil de la Marsá. No hace falta decir que notamos la diferencia. Pasamos nuestros últimos momentos en el país aterrorizadas por cualquier pequeño ruido y asqueadas por la falta de higiene del lugar. Seguramente exagerábamos un poco, pero imagino que a nadie le gusta abrir la cama y encontrarse un moco ajeno. Resultó gracioso aunque también un poco desagradable. Sin embargo, esos días nos permitieron visitar Cartago y Túnez (capital) adentrándonos en partes de la verdadera ciudad y no sólo de la zona para turistas.
Era mi segunda vez en este país ya que en 2010 fui a pasar ocho días de viaje de final de carrera. La primera experiencia (un año antes de las revueltas que acabaron con el derrocamiento de Ben Ali) fue como turista y me permitió recorrer el país de norte a sur y ver las diferencias entre ambas zonas. Pero como digo, fue en calidad de turista, en un autobús de españoles visitando los lugares de interés plagados de tiendas de souvenirs. En esta ocasión, (justo un año después de las revueltas de 2011) tuve la oportunidad de estar más en contacto con la verdadera vida tunecina. Principalmente porque estuve conviviendo con jóvenes de allí que me contaron cómo viven y cómo piensan. Además de poder ver el ajetreo diario de la ciudad viviendo situaciones cotidianas que te permiten conocer la cultura de un lugar.
En definitiva, un gran viaje que recordaré de manera muy positiva.