jueves, 15 de diciembre de 2011

Cambio de estatus


Finalmente, llegó el día. El 15 de diciembre de 2011 pone fin a mi etapa como voluntaria europea. Hace sólo un día, terminé de escribir mi Youthpass y mi final report. Ambos se pueden considerar como un resumen y evaluación personal de lo que ha dado de sí mi proyecto. Mientras los redactaba, repasé todo lo que he hecho en estos diez meses y creo que he realizado un buen trabajo. 
He cumplido los objetivos que me marqué en mi primera semana en Lefkada (nuevo diseño para la página web, hacer algún programa en griego y, por supuesto, las emisiones en directo). Aunque he de reconocer que las tres cosas tienen muchos aspectos por mejorar.  Esto ha sido lo relacionado con lo que propiamente era mi proyecto oficial. Pero desde que llegué, mi trabajo no se limitó sólo a Orange R@dionet. Durante estos meses también he editado y elaborado videos con distintas técnicas, diseñado posters, participado en la organización de seminarios y muchas más cosas que han hecho que siempre tuviera algo que hacer.

Como es evidente, no sólo puedo hablar de trabajo. A nivel personal, el EVS también ha sido una experiencia muy positiva. He tenido la oportunidad de conocer a mucha gente de distintos países de Europa. Con todos he aprendido mucho. Algunos han abierto mi mente cultural y socialmente y me han ayudado a evolucionar como persona. Con otros, he aprendido cómo no se debe actuar y me han mostrado la clase de persona que me gustaría no ser nunca. Esto no significa que haya tenido problemas con otr@s voluntari@s. De hecho, por extraño que pueda parecer, no he tenido ningún enfrentamiento a pesar de haber convivido con más de veinte personas (de más de quince países distintos) a lo largo de estos diez meses. A esto habría que sumar l@s grieg@s y toda la gente que he conocido también en los seminarios. Entre todas estas personas, he conseguido crear varias buenas amistades que pretendo mantener en el futuro. Pero, he de reconocer que, en ocasiones, la convivencia es difícil. 

En definitiva, me siento muy satisfecha con mi EVS y me alegro de haber decidido en su momento realizar este voluntariado europeo. Aunque, por suerte, toda esta experiencia no me ha convertido en otra  persona. Sigo siendo la misma: un poco panoli, me siguen haciendo gracia los chistes malos, hipocondríaca con motivo y adicta a las patatas a lo pobre, entre otras cosas. Pero ahora también soy adicta al frappé y al  Σουβλάκι (souvlaki), a la filosofía del “σιγά, σιγά”y a las playas de agua turquesa de Lefkada.

Mi última noche como EVS la estoy pasando en el aeropuerto Internacional Venizelos de Atenas, esperando a que mi avión me lleve mañana a Valencia. Última noche en Grecia sólo como voluntaria porque, tras las navidades, regresaré al país Heleno y a las aguas del Jónico. Seguiré colaborando con Solidarity Tracks, mi organización de acogida, por, al menos, dos meses más. ¿Después? No lo sé. Cierro la etapa EVS y cambio de estatus: de voluntaria a trabajadora/colaboradora. A partir del 5 de enero abro nuevo capítulo en Grecia.