lunes, 21 de febrero de 2011

Primeras impresiones


Mañana se cumplirá una semana que llegué a Lefkada.  Siete días en los que he intentado conocer el ambiente y su rutina.
Se trata de una ciudad pequeña,  cuya economía está basada principalmente en el turismo. Y no es de extrañar porque la costa jónica de Grecia tiene unas playas de gran belleza. De hecho, paseando este fin de semana, he descubierto un lugar que posiblemente se convierta en mi favorito en estos meses.




Como es normal, el clima también favorece su condición turística. En verano, las temperaturas se mantienen en unos 35 grados y, según me han comentado, en Lefkada no hay un solo día de lluvia desde Junio hasta octubre. Aunque en siete días que llevo aquí ya ha llovido 5. Por otro lado, como en toda zona costera, el viento y la humedad son una constante todo el año.
Las casas son típicas de las zonas marítimas. Pequeñas construcciones que no sobrepasan las tres alturas y de aspecto algo descuidado en ocasiones.
Por su parte, el tráfico en toda Grecia es un caos y, por supuesto Lefkada no es una excepción. Cada conductor hace lo que quiere cuando quiere, por lo que ser peatón puede resultar peligroso.  Esta es una de las primeras cosas de las que me di cuenta al llegar y es una conversación habitual en el país. De hecho, la radio en la que voy a colaborar dedicó una de sus emisiones a este tema.
Estas son mis primeras impresiones. La próxima actualización será la próxima semana en la que contaré lo más destacado de la “formación a la llegada” que comenzaré mañana en Atenas. Durante toda la semana estaré con los recién llegados voluntarios europeos que desarrollarán su proyecto en Grecia.

jueves, 17 de febrero de 2011

La odisea de llegar a Lefkada

Kalimera!
Después de un larguísimo viaje que podría calificarse de Odisea, finalmente conseguí llegar a la estación de autobús de Lefkada, donde me esperaban mis compañeras de piso y de voluntariado.
El martes salí de Valencia pasadas las 10 de la mañana hacia Zurich, a donde llegué en poco más de dos horas. Allí cogí otro avión que me llevó a Atenas en otras dos horas y algo. En el aeropuerto de Venizelos debía coger  el autobús urbano X93 para llegar a la estación de autobús de Atenas. Aquí surgió el primer pequeño contratiempo, todos los autobuses urbanos estaban de huelga durante todo el día. Por tanto, como no sabía otra manera de llegar a mi destino, tuve que recurrir a un taxi que siempre te lleva a los sitios a cambio de un riñón.
El taxista fue muy amable todo hay que decirlo, intentó mantener una conversación fluida en inglés. Durante el trayecto pude ver muy  poco de Atenas. La semana que viene tendré una nueva oportunidad para conocer esta ciudad.
El taxista me explicó lo que tenía que hacer para comprar el billete hacia Lefkada. Puede parecer que comprar un billete de autobús es una cosa sencilla pero la estación de Atenas con todos los letreros en griego me hizo dar más de una vuelta innecesaria. Finalmente, compré el ticket y ahora solo podía esperar  hasta que el bus se pusiera en marcha.  Durante las tres largas horas de espera,  pude disfrutar de un verdadero culebrón en directo.  Había una pareja que, mientras sus hijas jugaban, se peleaban y reconciliaban a una velocidad sorprendente. También me acompañó una mujer muy amable con la que intenté hablar en griego pero no pude pasar del “Perdone, ¿qué hora es?, gracias”. Me llamó la atención esta señora por su indumentaria.  Los 70 ya no los cumplía y llevaba un traje de falda y chaqueta y un abrigo de paño, todo negro. Hasta ahí todo normal, pero calzaba unas zapatillas “Nike Air Max” negras dignas de cualquier jugador de la NBA.
El tiempo pasó y cogí el autobús que me trajo hasta mi nueva ciudad tras 5 horas de trayecto.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Una nueva aventura

Cuando estás apunto de acabar una etapa de tu vida, suele surgir la pregunta ¿qué puedo hacer después? Esta cuestión rondó mi cabeza en muchas ocasiones durante todo el 2010, cuando estaba finalizando mis estudios universitarios. Trabajar, seguir estudiando (ya sea un postgrado o un segundo ciclo) o viajar al extranjero para trabajar y/o estudiar eran mis principales opciones. Es evidente que la última posibilidad era la mejor de las tres no sólo porque incluye a las otras dos sino que además era la más interesante y la más factible. Quiero decir que conseguir un empleo en estos momentos es complicado y, si es en medios de comunicación, casi imposible. En cuanto a lo de estudiar un postgrado, no encontré uno que me motivara lo suficiente como para invertir mi tiempo y, sobre todo, mi dinero.  Por tanto, decidí buscar programas, intercambios, becas… que me pudieran llevar a otro país.  La verdad es que la oferta es bastante extensa pero, después de recibir bastante información me decanté por el voluntariado europeo.
A grandes rasgos, este programa (que está financiado con fondos de la Comisión Europea de Juventud) consiste en el intercambio de jóvenes para la realización de una labor social. El programa se encarga de los gastos de alojamiento y manutención, viaje de ida y vuelta y un curso del idioma oficial del país de acogida. El voluntario solo se tiene que preocupar de realizar su labor en la ONG o asociación para la que trabajará cerca de 30 horas a la semana. Por este trabajo recibirá también una pequeña cantidad de dinero para sus gastos.
Para optar a ser voluntario sólo tienes que tener entre 18 y 30 años y tener la nacionalidad de uno de los países participantes.  Si cumples los requisitos, debes acudir a una organización española que forme parte del programa para que sea tu organización de envío, preparar un currículum y una carta de presentación (ambas en inglés) y enviarla a las organizaciones cuyos proyectos te interesen.  En esta página puedes ver todos los proyectos que se realizan y todas las organizaciones que participan.
Bueno, pues después de enviar muchos currículos a organizaciones de toda Europa, recibir bastantes rechazos, ser ignorada por otras tantas y pasar alguna fase… Finalmente, fui seleccionada por la organización griega Solidarity Tracks (Pistes-Solidaires). Situada en la isla jónica de Lefkada, se encarga de realizar actividades culturales, ambientales y de entretenimiento para la población joven de la región. Mi labor allí será hacerme cargo de su radio online Orange Radionet.
Comenzaré esta nueva aventura el 15 de febrero y durará 10 meses. Durante este tiempo, dedicaré este blog a transmitir mis experiencias en este país y a difundir mi trabajo allí.
Espero tener suerte.