lunes, 14 de junio de 2010

Cinco años de periodismo UMH en Patricio Ruiz Gómez, Elche

Esta semana pondré punto final a la etapa universitaria. El viernes 18 será la gran graduación de la primera promoción de periodismo de la UMH de la que, por suerte o por desgracia, formo parte. Por eso, me ha dado por recordar algunos de los momentos de estos cinco años.
Todo se inició en 2005 cuando me trasladé a vivir a Elche para iniciar mis estudios de periodismo en la Universidad Miguel Hernández. Casualmente, mi primer año en Elche coincidió con el regreso de la Dama a la  ciudad. Yo era una muchacha bastante panoli, todo hay que decirlo, dispuesta a “independizarme” y a iniciar una nueva etapa de mi vida.

Si por algo se caracterizó el primer año en Elche es por la ocupación de bichos que sufrimos. Unos bichos pequeños de color gris que toda una experta fumigadora como Sonia no era capaz de identificar. No sabíamos de donde salían pero los podíamos encontrar en cualquier lugar de la casa hasta que, de pronto y sin razón aparente, dejaron de aparecer.  Más tarde, descubrimos que procedían del piso de al lado en el que los antiguos habitantes tenían sacos de delicioso arroz en los que abundaban estos seres.
De este curso, no me puedo olvidar de la gran aparición del wifi del vecino en nuestras vidas. Allí donde aparecía una red sin clave estábamos nosotras tres con nuestros portátiles. Cómo no recordar las noches de invierno que pasábamos en el balcón con los ordenadores apoyados en el tendedero navegando por internet.  Una de esas noches de balcón y tendedero aparecieron en nuestra calle los miembros de la tuna, ataviados con sus elegantes trajes, para hacer una serenata a una vecina. La sorpresa fue mayor cuando reconocimos a uno de los miembros…
En segundo, se afianzó el grupo con el que me he juntado durante toda la carrera y que se ha ido ampliando a lo largo de los años. Algo que siempre me ha parecido divertido ha sido inventarme situaciones estúpidas y actuar como si fueran reales. Ya en el instituto me divertía con ello y, por suerte, en la universidad he tenido grandes compañeras en esta afición. Gracias a esto, surgieron las leyendas sobre la muerte de Pies, el gato de Sandra, la caída de Tania por las escaleras, el secuestro del casero que lleva cinco años atado a la la cama de Virgy o mi vida como paloma famosa, entre otras muchas. Por supuesto, no puedo olvidar a los personajes de Virgy (Serafín, el bailaor andaluz o el bebe mocoso) con los que he podido mantener interesantes conversaciones.
Tercero empezó con mi participación como voluntaria en el Eurobasket 2007 en la sede de Alicante. Conocimos a Bravo, el toro, aunque no pudimos hacernos una foto debido a nuestros habituales problemas con las baterías de las cámaras. De este curso destaca el inicio de las emisiones de la Radio UMH en la que presenté el concurso radiofónico. Virgy y yo lo abandonamos al año siguiente para realizar durante dos años Blacksheep, un gran programa de música rock. En cuanto al piso, después de dos años, recuperamos el horno que hasta entonces solo teníamos de adorno y para guardar las sartenes, claro.
Cuarto fue, sin duda, el curso del estrés. Gran cantidad de trabajos, casi todos en grupo, que ocuparon días enteros y más de una noche sin dormir para poder acabarlos a tiempo. El más especial de todos por muchos motivos fue la revista de producción “RESERVAS” que nos permitió realizar todas las facetas de un trabajo periodístico hasta la edición final de una revista. Gracias a este trabajo tuvimos la oportunidad de viajar por España conociendo parajes naturales como las Lagunas de Ruidera, Doñana, el nacimiento del Rio Mundo, la Calderona, Fuente de Piedra… Entre medias de todas estas excursiones, también realizamos la senda del poeta. Bambollas, caída de uñas (pobre socia...), lluvia, arenas movedizas, viaje en ambulancia, comer debajo de una mesa y otras muchas calamidades (resumidas siempre por la frase: “ay señor, llévame pronto”) hicieron la senda del poeta inolvidable por lo que, a pesar de lo sufrido, no dudamos en volver a hacer la senda al año siguiente.
Llegamos a quinto, año de las catástrofes. Primero fue el desprendimiento del balcón de arriba a la calle, después el incendio del piso de abajo (que mejor manera de despertarse que abrir la puerta y no poder ver nada a parte de humo muy negro). Por último, el apagón analógico nos ha dejado sin televisión a pesar de tener TDT y la antena preparada para la televisión digital.
Por supuesto, no puedo dejar de comentar el viaje de final de carrera a Túnez. Ocho días en los que pudimos visitar la capital Túnez o Sidi Bou sahid, el lago salado de Chott el Jerid, una casa troglodita berebere, pasear en dromedario, dormir en una haima en pleno corazón del desierto del Sahara o disfrutar de unos días en la playa, entre otras excursiones.
Muchas han sido las anécdotas y situaciones en estos cinco años en Elche: los flases en el balcón, cada uno de los viajes con sus distintas historietas, los días de sol en el césped, las distintas jornadas, los almuerzos después de cada examen, biergarten, los cumpleaños, la tortilla podrida de El Rocío,  las fiestas (sorpresa o no), chanquete y su camiseta frita, las tortillas de patatas de cuatro huevos de los jueves, la macro cucaracha que nos vaciló durante dos horas hasta que conseguimos sacarla por la ventana con ayuda de la escoba y una zapatilla, las locuras de los vecinos, Trini y su familia, Mari Loli ("hola hola, adios adios, loro loro"), "los malienses y los senegali...los de Senegal", los testigos de Jehová (con los que he podido coleccionar las ediciones del Atalaya), el casting en el Palacio de Congresos de Elche para una película, las grabaciones de los cortos para audiovisual, el lipdub, areamedia, las peleas de pellizcos, sandra encerrada en el baño de casa, el trolololo, all inclusive, las pocas pero buenas salidas con los de ambientales, las tardes de Tekken y guitar hero, las tartas gigantes de chocolate y galletas, boniquismo, despertar todas las mañanas a Virgy para ir a clase, las caídas de Sonia (la mejor, sin duda, la de Guardamar: "oye, este zapato creo que es de tu amiga") el perro come ratas, las cinco veces seguidas que nos dormimos viendo el Orfanato, el encuentro con José Bono en el Congreso, el incendio del enchufe de Virgy (-tía, ¿no hueles ha quemado? -sí es eso de ahí detrás) la multa en Fuente la Higuera, el encierro del torico de Teruel, el chubasquero de la senda, la derrota en el concurso de la radio, los cantos a gritos en el coche de Valencia-Elche, el gorrión que se estampó en el parabrisas, los conciertos del MTV Winter, el chorro de agua que me dio en toda la cara en hogueras… y seguro que me olvido de miles más.
Ahora solo queda la graduación para despedir la etapa universitaria a lo grande. Después,  tendré que decidir mi futuro (España o Grecia, trabajar o seguir estudiando…) y, a partir de julio, solo volveré a Elche de visita pero aún así volveré porque después de todo, Elche no está tan mal.

4 comentarios:

una soñadora utópica dijo...

Un emotivo resumen de cinco años. Por cierto si no eliges Grecia (pese a su situación económica tan genial jaja) quien caerá por la escalera serás tu, pero no en versión leyenda ¬¬

sandrika! dijo...

Joer Silvia, qué resumen!!!!! Me encanta!!!!

Bueno, este será el primer mensaje que te dejo pero no el último que seguro que se me ocurren más anécdotas que poner aquí!!!!

Dios qué risa con lo del chorro de agua en Hogueras!!! Lo recuerdo a cámara lenta!!!!!!!!

SLT dijo...

Tania, yo lo tengo decidido, la cuestión es que ellos cambien de idea y pasen de mi cara como las empresas en España XD.
Sandra, a comentar todo de lo que te acuerdes porque sé que se me han olvidado muuuchas cosas. Yo también iré poniendo las que se me ocurran.

sandrika! dijo...

Ok, Silvia, una buena actualización!

Entre ellas muchos de los momentos más bochornosos de mi vida...
El encierro en tu baño... jajajaja la derrota en la radio, los cortos ¡Los cortos! aaaaaaaaaaah! jajajaja

Buenísimo todo!