Con este título supongo que pensareis: “menudo descubrimiento ha hecho la espabilada esta”. Sin embargo, hay gente que parece no entender esta afirmación tan simple. Cada día podemos ver en los medios (televisión, sobre todo) niños realizando actitudes de personas mayores. Excluyo de esto a los niños que salen en series o películas porque en este caso sí se reconoce que están actuando. Además prefiero que un personaje de 12 años sea interpretado por un niño que por un mozalbete de 25 (que casos seguro que los hay) pero bueno esta es otra cuestión.
Antes de nada, admito que algunos niños pueden ser graciosos en muchas ocasiones pero siempre y cuando las gracias salgan de ellos mismos. Cuando un niño es natural y hace algo que no se espera por su edad, entonces puede resultar gracioso. Pero cuando un padre coge a su hijo de seis años y lo alecciona para que cuente chistes que ni siquiera entiende en un programa de televisión, toda la gracia se pierde (“menuda noche” Canal sur)
Hay una palabra clave en todo esto: naturalidad. No me refiero a que sean capaces de hablar, bailar, cantar… delante de las cámaras sino a que se comporten tal cual son, y son niños. Que ríen o lloran porque en ese momento lo sienten así y cuya inocencia infantil les permite asombrarse de lo que sucede a su alrededor. Pocas cosas son peores que un niño resabido que actúa como si controlara una situación. Por ejemplo, que una niña de 10 años salga en televisión sacando un pollo del horno y asegure que es una gran cocinera cuando seguramente no se haga ni el vaso de leche para el desayuno (“dejadnos solos” Telecinco).
Bueno aquí os dejo un par de videos protagonizados por niños en los que se refleja lo que quiero decir.
